Celebramos hace ya varios dias una estupenda cena en Caldas, donde Eva nos tenía reservada mesa en la excelente tapería A Real.
Reunidos como es costumbre en el Convido para tomar el primer vinillo, completamos el recorrido aperitivo con otros mas en la Bodeguilla y el Cabana, mientras llegaban los rezagados. De allí nos dirigimos al restaurante, donde nos aposentaron en una bonita mesa fabricada sobre la base de un carro tradicional.
Una vez sentados, nos dedicamos a devorar una serie de variadas raciones de calamares, chipirones, setas, un sabroso lacón prensado y trufado, y otras preparaciones que ahora no recuerdo. Para terminar, el plato estrella del local: solomillo de avestruz con salsa de frambuesa, exquisita carne que nos dejó en disposición de acometer los postres, cafés y licores necesarios para luego descolgar la guitarra que vive olvidada en una esquina del comedor y dedicarnos al cante durante un buen rato.
Aunque en esta ocasión no celebrábamos ningún evento en particular, habíamos decidido hacernos unos regalos postnavideños con la conocida técnica del "amigo invisible", a cada cual mas original y divertido, con el consiguiente jolgorio inmediato a la apertura de los paquetes.
Salimos calientes y animados del caldeado figón, pero las gélidas temperaturas en el exterior nos hicieron desistir de seguir la marcha y nos metimos en los autos para regresar a casita sin riesgo de resfriados invernales.
(como puede observarse, las fotos son cutres de móvil, ya que nadie tuvo la feliz ocurrencia de llevar una cámara para inmortalizar el evento)
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